sábado, 1 de julio de 2017

Mean por encima de uno y...

Hace poco y por pura casualidad, rescaté del olvido un caso de hace más de veinte años. Un caso que demuestra con creces que la justicia no siempre es justa. Que los sistemas están corrompidos y que manejan los hilos a su antojo. Si nombro a los cuatro de Guilford tal vez nadie sepa de lo que estoy hablando. 

Podría describir el caso entero con una sola frase: ``Mean por encima de uno y todavía hay que decir que llueve´´. 

Y es que estas cuatro personas no solo fueron acusados, torturados, juzgados y encarcelados injustamente. Sino que después de demostrar su inocencia, quince años después de que los cuatro entraran en prisión y de que el padre de uno de ellos muriera en prisión por no haber recibido la asistencia médica necesaria, absolutamente nadie se hizo responsable por el terrible error que se había cometido. De hecho, las disculpas públicas tardaron más de una década en llegar. 

Lamentablemente, después de más de veinte años, las cosas siguen siendo igual. La gente que acapara todo el poder hace y deshace a su antojo sin que nadie pueda ponerle un alto. Da igual cuántas vidas se lleven por delante. Da igual los años que una persona pase en prisión aun sabiendo que es inocente. Lo único que importa es llenarse los bolsillos y venderlo como si se estuviera haciendo un bien común. Y el resto de los mortales tenemos que agachar la cabeza. En definitiva, siguen meando por encima de uno y hay que decir que llueve...